“Esta certidumbre de que la música está en vosotros y a la vez por encima de vosotros, debería obligaros a ejercitar la virtud de la docilidad ante la vida. De la vida sois utensilios y enseres: no es vuestra, sino vosotros de ella... Mantengo la esperanza, sí, lo repito, mantengo la esperanza de que, por el camino luminoso de la música y de las otras partes, un feliz día comprendáis los hombres que sois todos de verdad hermanos, que sois todos un eco de la inaudible voz del cosmos, un compás de la total melodía, un ritmo o una estrofa o quizá un silencio, porque sin silencio no existen los sonidos, de la armonía universal... Es esa fraternidad y esa generosidad y esa hermosura lo que, con todas mis fuerzas, deseo para vosotros”
El imposible olvido, Antonio GALA (capítulo 17)